Duval Zedeño Fecha: 1/2/2010 loscomentaristas@radiocaravana.com
Suelen decir los mexicanos, cuando quieren reconocer el esfuerzo y el valor de aquellas personas (mexicanas) que están empeñadas en sostener contra toda adversidad una gestión, un propósito, en el que casi siempre están incluidos aquellos rasgos tan tradicionales en aquellos seres que se empeñan en conseguir algo a como de lugar y especialmente con mucho coraje, y luchando titánicamente si es posible, pero sin rendirse. Sí sin rendirse! ¡¡Que se quiebre, pero que no se doble!!
El miércoles pasado, Emelec en Rosario pareció darnos una pequeña muestra de lo que pretende y fundamentalmente de lo que quiere su técnico. Cuando saltó a la cancha y empezó el partido, no ocurrió aquello que ha sido tan tradicional para nosotros (aunque es justo reconocerlo Liga de Quito ha contribuido mucho para que ya no sea tan así) y que nos avergonzaba eso de que nuestros rivales nos metían en nuestra cancha sin mayores dificultades, pasándonos por encima, atropellándonos, como si nuestro equipo no existiera u ofreciera alguna resistencia, tan poca que para ellos era insignificante, especialmente contra rivales argentinos y brasileños. Pero hoy es diferente. Sí, ya no nos atropellan tan despectivamente como ocurría antes, ya no nos miran por encima del hombro… y saben que la tarde del miércoles en esa cancha de Rosario con más de 30.000 personas gritando constantemente, al Emelec no se lo vio mal, mal quiero decir achicado, asustado, con miedo ¡No! No se lo vio así. Es verdad que ellos dominaron teniendo mas la pelota en nuestro campo pero sin sobrarse, sin autosuficiencia no fue un dominio de esos que duelen por que te avergüencen… era simplemente que Newell´s jugaba algo mejor, pero sin guardarse nada. Así no importa talvez mañana cuando ellos vengan, nosotros podamos hacerle lo mismo… de igual a igual… si, de igual a igual.
Sampaoli, por ahora parece que el discurso era verdad, paró al equipo en la cancha como lo viene entrenando. Pero bueno, esto recién está empezando, después ya veremos cuando el camino se ponga culebrero. Por lo pronto aguantó con mucha enjundia, hubo ganas y solidaridad. Logró mantenerse parado.
¡¡Que se quiebre, pero que no se doble!!
|