Duval Zedeño Fecha: 9/3/2010 loscomentaristas@radiocaravana.com
Fernando Hidalgo tuvo que pedir cambio por que ya no aguantaba más, el dolor de cabeza se lo comía, lo estaba torturando. ¿Torturando? Pero si esto es un juego!! Si, es un juego, pero tal parece que de juego solo tiene la palabra, más bien parece un hipócrita enunciado.
Y no fue solamente Fernando Hidalgo, también lo sufrió Pedro Quiñónez (tuvieron que llevarlo a una clínica por la deshidratación) y habría que preguntarle a tantos otros como Luis Bolaños por ejemplo que después del suplicio (perdón partido) se quejaba amargamente que después del tercer pique ya no daba más –y creemos que no era excusa- y así por el estilo. (me pregunto como habrá estado Noir) por qué poderosa razón Emelec decidió jugar su cotejo a partir de las tres de la tarde, sabiendo que lo mas posible es que se encontrara con las hostilidades propias de este feroz invierno costeño que por momentos alcanza los 40 grados centígrados y una humedad asfixiante?
Dicen que querían “Asarlo” al Barcelona Serrano…!
OK aceptemos que eso puede ser una razón poderosa.
Poderosa –claro está- pero para los desconsiderados intereses del club local, que con tal de ganar, no se detienen ante ninguna circunstancia atentatoria contra la condición humana de todos los implicados. Razón, que más que para jactarse, da para sonrojarse de la vergüenza.
Por supuesto que Emelec puede jugar a la hora que le de su regalada gana, ya que el reglamento se lo permite. Lo que nosotros observamos no tiene que ver con ningún dispositivo reglamentario, si no más bien con el respeto a la condición del ser humano. Y que conste, esta decidida posición nuestra, ha sido siempre igual con cualquier equipo que haga lo mismo. Pueden ser clubes de la Sierra o de la Costa, no nos importa, lo que cuenta es que no debe jugarse en horarios terriblemente nocivos para todos, desde jugadores pasando por árbitros y hasta la hinchada naturalmente.
Que ganó Emelec, sí, por esta vez, parece haberse salido con la suya, y eso aumenta nuestra preocupación por que mañana prevalidos de esto también querrán hacer lo mismo y entonces hasta que haya una desgracia mayor, no se van a detener y seria demasiado tarde. Nos parece que asi no es la cosa, salvo mejor criterio.
Fue un clásico devastado, donde las ideas fueron engullidas ferozmente por un calor infernal, de no mediar afortunadamente la gallardía y coraje de los pocos que resistieron la tortura de “jugar” a esa hora, ese pobre partido hubiera sido una farsa, por que sencillamente clavándose cuchillos uno mismo, no se juega…
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